Para realizar la adaptación del cuento “La princesa y los siete bandoleros”, me he centrado en niños de 3-4 años. Así mismo, he tenido en cuenta el momento evolutivo en el que se encuentra el niño, y eso va a depender de su nivel cognitivo. Recordemos que Jean Piaget, realizó un estudio referente a las diferentes fases o etapas del desarrollo cognitivo. Decía que la edad de 2-7 años es la etapa preoperacional, que es la etapa del pensamiento y la del lenguaje que gradúa su capacidad de pensar simbólicamente, imita objetos de conducta, juegos simbólicos, dibujos, imágenes mentales y el desarrollo del lenguaje hablado. Por lo que pienso que el cuento folclórico “Medusita y los siete Coralinos”, que más adelante expongo para los niños de estas edades, ayudará a estimular la imaginación, el ritmo, la lógica, el lenguaje y la fantasía del niño que es una de las condiciones más importantes para la asimilación de la experiencia social y los conocimientos, según confirmaron antecedentes psicológicos.
En cuanto a mi adaptación del cuento “La princesa y los siete bandoleros” he respetado su esqueleto en la medida de lo posible, adaptándolo a las necesidades e intereses de acuerdo a la etapa evolutiva en la que se encuentran los niños a los 3-4 años. Según Francisco Cubells (Evolución de los intereses del niño en relación con la literatura), los niños de estas edades estarían en una etapa animista, donde tienden a identificarse o a reconocerse con el héroe o la heroína del cuento, así como a consolidar sus propias acciones. En esta etapa, además, tienen la gran facilidad de dotar de vida a cualquier ser inanimado. Como explica, Ramelis Velásquez, la narradora, ensayista e investigadora de la literatura infantil y juvenil, es la “etapa en la cual el niño atribuye conciencia y voluntad a los elementos inorgánicos y a los fenómenos de la naturaleza. La fantasía del niño tiene tanto poder que es capaz de dotarle vida al objeto más insignificante”. Por lo que he decidido basar mi cuento, en un cuento de animales, también llamados cuentos animistas (según las cuatro categorías de cuentos populares de Vladimir Propp). Donde por ejemplo: Medusita, Duquesito el pulpito, el rey Medusón y la madrastra Pita Rastra entre otros, son animales que representan a personajes de “La princesa y los siete bandoleros” como Rocío, Carlos, el rey de Sierra Morena, la madrastra, etc.; para que a través de esta historia les aporte las enseñanzas necesarias considerando siempre el momento evolutivo en que se encuentran los niños a los 3-4 años.
El tema (personas, cosas y lugares) de “La princesa y los siete bandoleros”, es el mismo que en “Medusita y los siete coralinos”, salvo el lugar donde se desarrolla la historia que es en un reino bajo el mar, en vez en un reino de Sierra Morena. Aún así sigue siendo uno de los temas favoritos para los niños de estas edades ya que pertenece al entorno socio-familiar en el que vive el niño, nos comentaba Francisco Cullens: Evolución de los intereses del niño en relación con la literatura. Manteniendo la trayectoria de los personajes de “La princesa y los siete bandoleros”, la sucesión de acciones y un desenlace con final feliz.
Por otro lado, Ana Roa, pedagoga y profesora de Educación Infantil, señala que en este período de 3-4 años, el niño poco a poco empieza a ser capaz de hacer referencia a sus acciones, es decir, de apreciar que es una actitud positiva/negativa, de que si algo está mal hecho/ bien hecho o de que si algo es bueno/malo. Por lo que me parece que el tema de la muerte se debe hablar de una manera clara y en un lenguaje que el niño pueda entender a su edad y grado de desarrollo. El concepto de muerte varía con la edad y es algo que se debe tener en cuenta. Ya que entre los 3-6 años de edad, la muerte se equipara con el castigo. Pero también la ven como algo reversible o temporal, como cuando juegan al policía y al ladrón, si alguien recibe un disparo en el "juego", simplemente se para y ya está vivo de nuevo.(http://www.aboutourkids.org/articles/los_ninos_y_el_dolor_lo_que_saben_como_se_sienten).
De manera, que yo he cambiado la forma de dar justicia que se propone en “La princesa y los siete bandoleros”, dando a entender la muerte, en mi adaptación de éste, como un castigo a los personajes del cuento por su mal comportamiento o actuación, en vez de como la muerte propiamente dicha. Así que creo que debido al momento evolutivo que se encuentran los niños a los 3-4 años pueden llegar a entender mejor las consecuencias que pueden tener sus acciones, de una manera menos cruel. Por ejemplo, cuando digo que: “Duquesito el pulpito será castigado llevándoselo a la superficie a la mañana siguiente”, mientras que en “La princesa y los siete bandoleros, se les da justicia a los hermanos condenándolos a muerte a garrote vil”.
Con respecto a la manera que tenían de ganarse la vida los siete bandoleros y la forma que fueron capturados dos de los hermanos por los soldados del rey, he realizado diversos cambios en “Medusita y los siete coralinos”. Los hermanos coralinos se dedicaban a guardar el reino de Coral y Duquesito el pulpito fue raptado por las pirañitas Rita y Mirta. Gianni Rodani, maestro, pedagogo y periodista especializado en literatura infantil y juvenil, afirmaba que el uso de los cuentos folclóricos en infantil, ayudaba a estimular la fantasía y a propiciar la imaginación del niño como parte del proceso de aprendizaje. Por lo que sabiendo en el momento evolutivo en que se encuentra el niño a los 3-4 años, he decidido añadir un poco de fantasía a mi cuento con el fin de potenciar su pensamiento al igual que su creatividad, su imaginación y llevar al pequeño a nuevos “mundos” a los que sería imposible llegar por sí solo.
En relación con lo anterior, el vocabulario que he empleado en este cuento, considero que es adecuado para la etapa evolutiva en la que se encuentran los niños a los 3-4 años, ya que uso frases y palabras sencillas, con cierta fantasía y un punto de imaginación a la historia como si realmente estuviera sucediendo bajo el mar: “Un frío día de mar, un día cálido de mar, espada de coral, el rey Medusón estaba nadando con la reina Pita Rastra por la plaza del reino de Mar, etc.” Igualmente, el lenguaje es simple y con recursos estilísticos sencillos, asequibles para los niños de estas edades, como nos especificaba Francisco Cubells: Evolución de los intereses del niño en relación con la literatura. Así que he utilizado la rima con los nombres propios, por ejemplo: “Ramón el boquerón, Fermín el delfín, la madrastra Pita Rastra, etc.”, para hacer que este cuento sea una historia más atractiva a sus oídos y motive a los pequeños a leer.
Después de haber explicado todos los cambios que he llevado a cabo, a continuación os presento mi adaptación al cuento “La princesa y los siete bandoleros”. ¡Espero que os guste!
Después de haber explicado todos los cambios que he llevado a cabo, a continuación os presento mi adaptación al cuento “La princesa y los siete bandoleros”. ¡Espero que os guste!
MeDuSiTa Y LoS SieTe CoRaLiNoS
Hace muchos, muchos años, en un profundo, muy profundo reino bajo el mar llamado Mar, vivía una pequeña niña medusa llamada Medusita que era la única hija del Rey Medusón. La reina había muerto al nacer Medusita, pero la niña tenía a su padre, que la quería y la cuidaba con mucho amor.
Medusita era una niña muy bonita, alegre e inteligente, con unos largos y bellos tentáculos por cabellera que la hacían la medusa más hermosa que jamás nadie había visto en el reino. Entonces el rey que no tenía ningún hijo meduso, decidió buscar otra esposa para poder dar un heredero al reino de Mar.
Un frío día de mar, cuando el rey nadaba por su reino, se encontró con una serpiente de mar y quedó tan prendado de ella que a la siguiente semana se casó.
Ahora Pita Rastra, que así se llamaba la serpiente de mar, era la madrastra de Medusita, ésta era una serpiente muy esbelta con unos enormes colmillos y que sólo verla daba mucho miedo y todos los habitantes del reino de Mar huían cuando se daban cuenta que su nueva esposa salía a reptar por el profundo mar. Todos la admiraban, pero aún así no era tan bella y tan buena como Medusita.
Al principio la reina cuidaba a Medusita, pero a medida que iban pasando los años, la belleza de Medusita se volvió tan asombrosa que su madrasta no pudo soportar los celos. La reina odiaba a Medusita porque veía que ella se iba haciendo mayor y no lo soportaba. Se pasaba los días encerrada en palacio, pensando que podía hacer e inventando horribles planes con sus amigas las pirañitas Rita y Mirta que siempre la acompañaban.
Un mañana que Medusita volvía del colegio, Pita Rastra mandó a uno de los soldados del reino de Mar, que se la llevara a la superficie y la abandonara allí para que no volviese más al reino de Mar. Además, para que su madrasta Pita Rastra supiera que había muerto debería traerle el broche que le ataban sus enormes y sedosos cabellos. Poco después, su madrastra entró en el castillo y dijo al rey Medusón que Medusita se había escapado. Ahora Pita Rastra ya estaba feliz y contenta porque al fin estaba sola con el rey Medusón.
El cangrejo Verdejo se fue con la princesa a nadar y cuando llegó el momento de dejarla en la superficie, el soldado que era uno de los mejores amigos de la princesa y la había estado cuidando desde que era pequeña, no tenía corazón para hacer semejante cosa y decidió contarle todo lo que su madrastra Pita Rastra había planeado para su muerte. Entonces su amigo el cangrejo Verdejo le dijo:
“Huye y escóndete en otro mar y no vuelvas más porque cuando vuelvas tu madrasta Pita Rastra te intentará matar”
Así que Medusita le dio al soldado su broche y se adentró en el mar entre lágrimas y llantos. Perdida por el profundo mar, Medusita siguió nadando hasta buscar un sitio para poder descansar y pasar la noche. Siguió nadando y nadando por el mar hasta llegar a un profundo mar con un jardín encantado, cubierto de corales de todos los tamaños, formas y colores y plantas muy bellas.
Allí encontró una cueva de piedra y musgo, entró, se acurrucó y se quedó dormida ya que después de tantas horas nadando estaba cansada. Cuando Medusita dormía empezó a sentir algo punzante en su cuerpo, que la hizo ponerse en pie enseguida:
“¿Qué haces en mi cueva?", dijo una voz a su espalda.
Medusita se dio la vuelta y vio a un joven apuesto pulpito de gran belleza, con unos tentáculos muy largos y delgados. Era Duquesito el Pulpito, que la estaba amenazando con un coral en forma de espada.
Temerosamente empezó a contarle una historia que nada tenía que ver con su verdadera historia de lo que le había pasado porque sino aquel joven y atractivo pulpito la iba a querer matar. Mientras venían sus hermanos Coralinos de hacer la guardia del reino de Coral, Duquesito el pulpito, le ofreció algo de comer. Pero pronto aparecieron los hermanos Coralinos: Rodrigo el cocodrilo, Ramón el boquerón, Hugo el tortugo, Bello el estrello, Manolito el pececito y Fermín el delfín; y decidieron qué hacer con la joven Medusita. Después de mucho dialogar la invitaron a quedarse en su cueva y acordaron tratarla como una más, es decir, como si se tratara de su hermana pequeña. Medusita se puso muy contenta y, después de abrazar a cada uno de ellos, se ofreció como guardiana de la casa mientras ellos estaban fuera.
Como cada día los hermanos salían a nadar y a cuidar de este precioso reino de Coral. Mientras tanto, Medusita se quedaba dentro de la cueva con esa excusa porque si su madrastra Pita Rastra supiera que estaba viva, la raptaría y la mataría como le dijo el cangrejo Verdejo. Y ella tampoco quería que les pasara nada a sus nuevos amigos ya que ellos la estaban cuidando como una más.
Medusita se levantaba muy temprano para atender a todas las ordenes que Duquesito el pulpito le decía que tenía que hacer por si alguien quería entrar a la cueva a robar, pero algo mágico y bonito estaba sucediendo entre Medusita y Duquesito y es que Medusita se estaba enamorando poco a poco de aquel pulpito tan atento y Duquesito empezó a enamorarse también de esa joven tan atenta y preciosa.
Y los días fueron pasando y pasando y así hasta tres años de la supuesta escapada de Medusita. Un día cálido de mar, estaban las amigas de la reina, las pirañitas Rita y Mirta, nadando por casualidad por el reino de Coral cuando vieron a Medusita rodeada de todos los hermanos Coralinos y decidieron volver y contárselo a la reina todo lo que habían visto. La madrastra Pita Rastra se puso tan furiosa que mandó de nuevo a sus amigas las pirañitas para que las raptasen y se la trajeran para matarla ella misma.
Esa misma tarde, las pirañas se pusieron de nuevo en camino y durante varias horas nadando encontraron la cueva donde Medusita vivía. Todo estaba en silencio, porque era de noche y la gente dormía, hasta que… Duquesito el pulpito que estaba fuera porque no podía dormir, vio como alguien se metía en la cueva. Decidió seguirlas, pero cuando se disponía a atacar a una de ellas mientras terminaba de atar y raptar a Medusita, la otra piraña le dio un aletazo con su cola que Duquesito el pulpito se cayó desplomado al suelo. Pero pronto los hermanos Coralinos se despertaron y salieron en seguida a defender a Medusita liberándola de las garras de aquellas malas pirañas. Las pirañitas que eran rápidas y muy astutas no pudieron llevarse a Medusita pero si a uno de los hermanos Coralinos, a Duquesito el pulpito. Así que esa noche, regresaron al reino de Mar con un preso que le encarcelaron en una jaula de acero muy grande en el centro del reino de Mar acusándole que le habían sorprendido robando en la corte del rey Medusón y sería castigado llevándolo a la superficie a la mañana siguiente.
Medusita que estaba muy triste por todo lo que había pasado por su culpa, decidió ir al reino de Mar e ir a hablar con su padre para que liberasen a su amado Duquesito el pulpito.
“Seguidme”, dijo a los hermanos Coralinos. “Vamos a ir a hablar con el rey Medusón, y vamos a liberar a vuestro hermano”.
Pero los seis hermanos Coralinos permanecían en silencio, pensando que si iban al reino de Mar todos serían encarcelados. Aún así confiaron en las firmes palabras de Medusita y sin más se armaron de espadas de corales y salieron en busca de su hermano Duquesito el pulpito.
Después de mucho nadar llegaron al reino de Mar y allí Medusita pidió hablar con el rey Medusón, pero los soldados del reino de Mar les dijeron que si atravesaban la muralla corrían el riesgo de ser encarcelados como Duquesito el pulpito. Aún así Medusita insistió e insistió en hablar con el rey Medusón pero no la dejaron hablar con él y la encerraron a ella y los hermanos Coralinos en la misma celda donde estaba Duquesito el pulpito para ser castigado. Pero Medusita que era muy inteligente pensó que no debía darse por vencida y que algo se la ocurriría.
A la mañana siguiente, el rey Medusón estaba nadando con la reina Pita Rastra por la plaza del reino de Mar donde se iba a celebrar el castigo. Cuando de repente oyó una voz que le era familiar:
“¡Padre, padre!", gritaba con fuerza Medusita, tras los barrotes de la celda.
El rey Medusón, que ya era algo mayor, después de tanto tiempo, no podía reconocer la cara de Medusita, pero sí la voz, a la que respondió:
“¿Quién me está llamando? ¿Quién se está haciendo pasar por mi hija?”, dijo el rey extrañado y explicándole que su hija se había escapado hace ya casi más de tres años y al no dar señales de vida durante tanto tiempo había muerto.
Entonces Medusita le contó al rey Medusón todo lo que había sucedido, y le dijo que como prueba de que aquello que le decía era verdad le ensañaría una marca de nacimiento que sólo la tenía la realeza del reino de Mar. Medusita se acercó a su padre y le mostró aquella marca en unos de sus tentáculos mientras su padre muy contento la abrazaba al ver que su hijita Medusita estaba viva. El rey Medusón encarceló a su madrasta Pita Rastra y las pirañitas Mirta y Rita y liberó a sus amigos los hermanos Coralinos a cambio de que ambos reinos se unieran y formaran parte de su guardia y Medusita y Duquesito el pulpito, se casaron y fueron muy, muy felices en este profundo reino de Mar y Coral.
….Y CoLoRíN CoLoRaDo, Mi CueNTo Ya Se Ha aCaBaDo!!!

























