miércoles, 30 de abril de 2014

Actividad 3 Bloque 3 Borrador 2

Bueno para realizar esta actividad voy a hacer una narración con libro y para ello he escogido un cuento que cayó en mis manos por casualidad y que se llama “La luna ladrona”.

Principalmente me llamó la atención por su enorme luna redonda y blanca en la portada, además de todas las ilustraciones que contiene este libro, llenas de colores fuertes y cálidos que hacen que llenen de luz y de color el texto de este cuento. De manera que harán captar la magia y la fascinación de los niños y no tan niños, como ese astro mágico que siempre nos acompaña en muchas historias. Por lo que considero que este libro es ideal para desarrollar el razonamiento icónico del niño durante este primer ciclo de la educación infantil, debido a las representaciones gráficas que existen a lo largo de la historia podemos ver que se trasmite una experiencia artística, a través de sus originales y atractivos dibujos harán captar su atención y facilitar la comprensión de lo que la historia le quiere narrar así como entretenerle.


Pienso que La luna ladrona, es una preciosa historia para niños de 2 a 6 años, en la que el poder de la imaginación no tiene límites y donde, gracias a la valentía de la protagonista y su compañero de viaje, Conejo, el cual le tenía olvidado debajo de la cama, la niña logrará superar el vacío que le ha dejado la desaparición de su chupete.


Yo personalmente, lo voy a narrar a niños de 2-3 años para aquellos niños que están en esa situación de trance de dejar el chupete.
Muchos son los debates que hay acerca de “chupete sí-chupete no”, pero la mayoría de los odontopediatras recomiendan que a partir del año y medio, los niños empiecen a usar el chupete sólo para dormir, ya que a partir de los 2 años de edad (si no lo ha dejado antes) la necesidad natural de chupar de los niños disminuye progresivamente a medida que se vuelven más autónomos e independientes y dejan de necesitarlo. Sin embargo es importante que el chupete  no se retire demasiado tarde, es decir no más allá de los 3 años de edad, que es cuando comienzan la escuela o la educación infantil. A corto plazo no crea ninguna dificultad en su desarrollo mandibular y de erupción de dientes, ya que existen en el mercado múltiples tetinas adaptadas a las distintas edades y formas para que las deformidades de la mandíbula sean mínimas, pero el uso continuado del chupete crea un hábito y cuanto más lo usan más lo quieren. Por lo que olvidarse del chupete a los 2 años, sería conveniente. (http://www.webconsultas.com/bebes-y-ninos/creciendo/como-y-cuando-quitar-el-chupete).

Tras contaros esta breve instrucción sobre la estrategia que quiero utilizar para narrar el cuento “La luna ladrona” y la edad a la que me quiero dirigir y con qué fin la quiero utilizar, voy a pasar a contaros como lo haría en clase para introducir esta historia.

Primeramente como todas las mañanas tras nuestro ritual de la asamblea, les diría que ahora les voy a contar un cuento muy especial llamado “la luna ladrona” y que para ello necesitaríamos la presencia de nuestra mascota “Lola” como siempre, de modo que los niños cuando vean a “Lola”, asocien que ha llegado la hora del cuento. 


A continuación, les haré preguntas acerca de la luna, para saber que conocimientos previos tienen acerca de ella, como por ejemplo:

• ¿Alguien sabe qué es la luna?
• ¿Y sabéis cuando la podemos ver?
• ¿Y qué forma tiene?

Después de estas preguntas les ayudaría a responder a todas ellas con una breve explicación de qué es la luna, cuando la podemos ver y qué forma tiene. Para ello me ayudaré de un material externo que previamente me habré fabricado yo, con las distintas formas que pueda tener la luna.

De manera que esto, les ayude a los niños a asimilar el concepto de la luna de una forma más completa, clara y sencilla. Ya que en el cuento la protagonista le pregunta a la luna grande y redonda, de que si es verdad que ella se puede convertir en una raja de sandia, en una cuna y desaparecer.

Retomaría de nuevo el cuento, pero antes de adentrarme en él lo haría de una forma atractiva, de manera que simularé sorprendida que no puedo abrir el cuento y que con la ayuda de unas palabras mágicas y el soplo de un niño me inicio en la fantástica aventura de que un día, el chupete de una niña desapareció:

“¡Chicos no puedo abrir el cuento! ¡Ah, ya sé! ¡Es porque tengo que decir las palabras mágicas, que se me habían olvidado! ¡Abracadabra, pata de cabra que a la que sople (aquí diré el nombre de un niño, para que sople), este cuento se abra!”.

Y empezaría ahora sí, la narración del cuento. Durante esta, interactuaré con los niños de manera frecuente haciéndoles participes de la historia, a través de preguntas como: “Y miró dentro de un cajón, ¿y sabéis lo que encontró?”, "¿Y qué creéis que hizo la niña? De modo que los niños no pierdan el hilo de la historia y se dispersen.

Durante esta interacción yo pensaba ayudarme de mi material externo, pero al ser demasiado llamativo, como me comentaron mis compañeras y podría distraerlos, he seguido sus sugerencias y he decidido utilizarlo en otra ocasión, por ejemplo en un segundo día haciendo un cuentacuentos con este material o por qué no, animando a los propios niños a que sean ellos los que relaten el cuento.

Por otro lado, durante la narración, haré uso de una buena entonación para una narración correcta teniendo en cuenta que la voz sea agradable, que haya una buena vocalización, con un ritmo y volumen adecuado adaptándolo a las determinadas situaciones que aparecen en la historia. También utilizaré la pausa para aumentar la expectación y dramatismo, las onomatopeyas acompañados de gestos para expresar sentimientos, intriga y suspense a la historia.

Para la narración con libro en clase, me preparé previamente en casa frente al espejo y contándoselo a Pablo de 3 años, un niño que cuido, quedándose embobado con las imágenes del libro más con todo lo que yo le iba relatando. Por lo que me sirvió para tener una pequeña referencia de cómo debía ser mi actuación para que fuese clara, pausada y comprensible al igual que pude corregir alguna exageración que tiendo a hacer al gestualizar y que seguro mis actuaciones serán mucho mejores con la práctica.

Y para finalizar esta bonita historia, utilizaría una fórmula de cierre como: “…Y colorín, colorado, cuento terminado”.

Después de acabar el cuento, volvería a interactuar con los niños haciendo preguntas de autorreflexión, siempre relacionadas con la emotividad y la efectividad, en una primera lectura, para ver que les suscita la historia. Para ello utilizaría las siguientes preguntas:

• ¿Vosotros lleváis chupete?
• ¿Y dónde está vuestro chupete?

Así mismo, tenemos que tener en cuenta todos los puntos anteriores, que he ido comentando a lo largo de esta explicación, así como la narración de la historia no debe ser muy extensa para evitar que los niños pierdan el interés.

Y como reflexión final de esta actividad me gustaría añadir que a pesar de estar nerviosas y con algo de vergüenza en el momento de nuestra intervención ante nuestras compañeras, quizás por el tipo de público que éramos, y al ver que estábamos ante nuestro grupo de confianza, comienzas a relajarte y dejas que el cuento fluya, de tal manera que todo se desarrolla sin ningún problema y que sin duda esto mejorará con la práctica. Además, gracias a este taller de cuentacuentos me ha servido plenamente para mejorar la estrategia que yo había elegido que era la narración con libro, como anteriormente he comentado, así como para llevar a cabo otras estrategias, el cuentacuentos y la lectura con libro. Por lo que he aprendido nuevas técnicas así como a sacar un mejor partido de ellas y que los niños disfruten del cuento e utilizarlas de manera eficaz para posibles intervenciones en un futuro.

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